La disminución del pensamiento, la
memoria y las capacidades cognitivas es una parte integral del proceso de
envejecimiento. Estos cambios no son iguales para todos. Algunos tienen
múltiples cambios en los nervios y el
tejido cerebral. Otros tienen poco cambio, estos cambios no siempre están
relacionados con el efecto sobre su capacidad de pensar.
Médula espinal
Al envejecer, los discos entre las
vértebras se vuelven duros y quebradizos, y algunas partes de las vértebras
pueden crecer demasiado. Como resultado, los discos pierden parte de su
capacidad de amortiguación, por lo que se ejerce más presión sobre la médula
espinal y los ramos de los nervios que emergen de ella (raíces nerviosas
raquídeas). El aumento de la presión puede dañar fibras nerviosas en la zona
donde se separan de la médula espinal. Esta lesión puede a su vez dar lugar a
una disminución de la sensibilidad y, a veces, a una disminución de la fuerza y
el equilibrio.
Nervios periféricos
A medida que las personas envejecen, los nervios periféricos pueden conducir los impulsos más lentamente y liberar neurotransmisores, lo que provoca una disminución de la sensibilidad, reflejos más lentos y, a menudo, torpeza. La conducción nerviosa puede ralentizarse debido a la degeneración de la vaina de mielina que rodea el nervio. La vaina de mielina es una capa de tejido que aísla los nervios y acelera la conducción de los impulsos.
Impacto de las patologías sistémicas en el envejecimiento del sistema nervioso
Solamente para nombrar ciertos, la
diabetes mellitus (la hiperglicemia se asocia a glicación de proteínas que
alteran su funcionalidad, y a mal oxidativo), alteraciones endocrinas (cambios
en el metabolismo celular, pérdida del impacto neurotrófico de numerosas
hormonas), la hipertensión arterial (daño vascular y alteraciones de
perfusión), etc.
Cambios neuropatológicos de tipo degenerativos en el
envejecimiento normal
El envejecimiento normal además se
acompaña del aumento de astrocitos y microglías activadas, y de cambios neuronales.
De esa forma, los cambios en la reactividad glial serían en última instancia,
los causantes de la potenciación en la contestación inflamatoria y el estrés
oxidativo que se observa en el sistema nervioso de personas seniles.
Activación microglial e inflamación en el envejecimiento
A lo largo del envejecimiento, se
establecería un mecanismo de retroalimentación positivo, de forma que las
células antes enfrentadas a un estímulo, responderán de forma más robusta a un
nuevo estímulo, potenciándose su impacto. Este crecimiento progresivo de la
probabilidad de contestación microglial, aumenta la posibilidad que se haga una
contestación inflamatoria.
Función sináptica y envejecimiento
tienen poca redundancia; por ende es pensable que los mismos circuitos hipocampales y neocorticales comprometidos en la EA, serían los vulnerables al compromiso sináptico que determina las alteraciones cognitivas asociadas a la edad.
Bibliografía
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